¿Realmente hay que estar loco
para hacer una cosa como ésta…?
Antecedentes:
¿Loco?, Yo pienso que no, pero qué loco lo reconocería. ¿Quién no ha oído hablar de personas que alguna vez han hecho viajes largos y con muchas dificultades?, sin ir más lejos, hace unos pocos meses se ha reeditado una novela, más bien una crónica de viaje, en la que dos estudiantes de derecho, un valenciano y un manchego (Santiago y Antonio) en los años 60 dieron la vuelta al mundo en 79 días montados en una Vespa. Es una novela muy entretenida, curiosa.
(Santiago Guillén y Antonio Veciana: “En 79 días vuelta al mundo en Vespa”-CIE DOSSAT 2000-, ISBN 84-96437-11-6)
Doy por sentado que pretendo un viaje al alcance de cualquiera, únicamente hace falta proponérselo, confiar en uno mismo y preparar algunas cosas. Evidentemente no se puede sacar una moto olvidada en el baúl de los recuerdos y poner rumbo a cualquier sitio. No se puede, pero tratándose de nuestras viejas motos, casi podría ser literal: sacarla del baúl y poner rumbo a cualquier sitio.
Tengo en mi haber
gestas (si se puede llamar gesta a los viajes de placer) como la presente, no
tan importante pero en cualquier caso, semejante. Con el mismo vehículo fui en
una ocasión a la concentración que organizaban en Riudellots de
La máquina:
Mi moto del baúl es una Vespino GL que compré de segunda mano por 11.000 pesetas a principios de los 80; se la compré a un electricista del barrio que la usaba para que su ayudante pudiera hacer los recados. Eso fue unos años antes de marcharme a la mili. Acababa de vender una Ducati Road 250 y estaba a punto de comprar una Ossa Yankee 500. Antes de los mundiales de fútbol en España, la visita del Papa Juan Pablo II y, por supuesto, la “pantaná” de Tous, todo en el 82.
Esas cosas, las de comprar y vender motos las hemos hecho todos los que estamos en este mundillo de las dos ruedas… ¿cierto?.
Despertar de un largo letargo:
Volvamos al baúl de los recuerdos de donde hemos sacado a la bella durmiente. En muchas ocasiones he oído decir, al hacer referencia a una moto que ha estado tiempo parada, aquello de: “no tiene vergüenza, le pones gasolina y a la primera patada arranca”. Algo así es lo que hizo mi “princesa dormida” (hay que dar alma humana a estos vehículos, te facilita el diálogo con ellos, además acercar tu montura a personajes de leyenda les hace sentirse importantes. “Dulcinea” es como llamaban a su Vespa los que con ella dieron la vuelta al mundo), 360º de pedal y se puso en marcha. Eso es empezar bien.
No debiera ser normal que vehículos que nos han sido tan útiles durante determinados años terminen en un rincón, olvidados. No debiera pero parece que su función principal es llevar a buen término su cometido durante un tiempo muy concreto, luego son estacionados y probablemente nunca vuelven a ser usados, han cumplido su labor.
Son adquiridos en su mayoría para proporcionar un medio de transporte a personas que todavía no pueden conducir automóviles. También se adquieren para otros menesteres. Pero para los primeros, una vez cumplidos los 18 años y con un flamante permiso de conducir en las manos les resulta muy duro volver exponerse cada día a las inclemencias del tiempo, a pesar de tener que batallar con el tráfico urbano y pasar interminables horas de atascos y semáforos, eso si, con su climatizador y con un buen equipo de música siempre optan por lo más cómodo. Todo ello escapa de la lógica porque mientras tanto su viejo ciclomotor permanece en su letargo que puede ser eterno, definitivo. No es que se estacionen porque funcionen mal o tengan problemas, ya lo he dicho, se aparcan en rincones porque han cumplido su cometido y no son necesarios. Es precisamente por eso por lo que si a alguien se le ocurre acercarse a ellos y darles un “beso” de atención, inmediatamente vuelven a funcionar como siempre lo hicieron, despiertan como si se hubiesen dormido apenas unos instantes. Hace unos días me ofreció un amigo el Vespino que en su día estrenó su mujer, un GL, está aparcado desde tiempo inmemorial y su único indicador nos informa que sólo hizo 3.000 kms. Seguro que espera ese “beso” que le despierte de nuevo a la vida.
No hay que dar la espalda a la realidad, el problema más grave al que se enfrentan los viejos ciclomotores es que tienen escaso valor económico y se vendieron muchísimos, no son piezas únicas. Los había por todas partes. Por eso mucha gente ahora se pregunta por el valor que pueden tener y para qué les pueden servir si únicamente acumulan polvo y ocupan espacio. A todo ello hay que añadir la proliferación de modernos ciclomotores “scooter” que, hay que reconocerlo, están muy evolucionados y van como la seda. También la obligatoriedad de pasar ITV a partir del próximo año supone añadir facilidades al destino fatal.
Depende de cada cual qué hacer con su viejo ciclomotor, pero si sirve de algo lo que hay en estas líneas puedo añadir que conservarlos merece la pena, además, en unos años pueden llegar a ser únicamente unos recuerdos, entonces será tarde para el nuestro.
Revisando la mecánica:
Llegados a este punto, con la decisión tomada, con mucho tiempo por delante y toda la paciencia posible hay que ver qué cosas le pueden hacer falta, qué debemos comprobar. En estos ciclomotores antiguos es poco lo que se puede revisar, tienen pocos puntos vitales y pocas complicaciones mecánicas, pocos reglajes y algún que otro truco de mantenimiento. De manera que se revisan y si es necesario se sustituye lo que no esté en condiciones, pero sin ser demasiado estricto en ello, únicamente que todo esté en su sitio, con piezas originales. Son más fiables los motores sin inventos.
Para quedarme tranquilo le cambié el cilindro y el pistón por uno nuevo, con sus correspondientes juntas, así de esa manera también pude comprobar el estado de los casquillos de la biela y los rodamientos. Todo parecía en orden.
Como mantenimiento general le hice lo siguiente:
· limpiar carburador
· limpiar bujía
· limpiar escape
· comprobar nivel de valvulita de los engranajes de la transmisión
· cambiar la correa de transmisión
· limpiar los rodillos del variador
· cambiar las zapatas del embrague
· comprobar el estado del retén de cigüeñal derecho (que se puede salir del alojamiento)
· cambiar zapata de freno trasera
· cambiar zapatas de freno delanteras
· cambiar piloto trasero para poder colocar la nueva placa de matrícula
· engrase general de cables y articulaciones con fricción metálica
Todo este mantenimiento, incluso el cambiar el cilindro y el pistón, lo puede hacer cualquiera, no tiene dificultad.
El tubo de escape es el original. Estaba un poco taponado por la carbonilla de tantos años, de manera que al ponerlo en marcha apenas hacía ruido, sonaba ahogado. Le desmonté la parte final, limpié hasta donde pude y luego le hice unos agujeros en el interior del cilindro silenciador de manera que los gases saliesen mejor, por lo menos hace más ruido, suena a moto. Creo que va un poco mejor.
Algunas decisiones:
Tenía varios juegos
de ruedas para ese modelo (hay que decir que hoy en día en los desguaces puedes
encontrar muchos Vespinos de donde abastecerte de piezas de ocasión, algunos en
muy buen estado. Desgraciadamente eso durará poco tiempo, simplemente serán
prensados para llevarlos a la fundición…lástima). Al final me he decidido por
unas de aleación de aluminio, sencillitas, más que nada porque las originales
de radios están un poco oxidadas. La diferencia entre unas y otras es que las
originales son de
El cuentaquilómentos: el original hace ruido y es impreciso, además con las nuevas ruedas se complica el acoplamiento en la pieza que lleva junto al eje. He optado por quitar el cable y dejar el reloj. He comprado uno de bicicleta con 12 funciones que es mucho más preciso, de fácil instalación y que además te ofrece mucha información (hora, velocidad, velocidad media, tiempo, distancia diaria, distancia acumulada, cronómetro, etc.etc.).
El espejo retrovisor es demasiado pequeño y teniendo en cuenta que durante el viaje se va a hacer necesario mirar constantemente para atrás, resulta peligroso no contar con uno bueno y si es posible de generosas dimensiones. Hay dos alojamientos bajo la carcasa de los manillares para sendos tornillos, aprovechando eso se puede sujetar una pletina que servirá de soporte para un espejo retrovisor extra y para el cuentaquilómetros nuevo. La otra opción es adaptar un espejo de mayor tamaño en el lugar del original, eso supone realizar una operación muy sencilla que consiste en comprar uno en el mercado de repuestos (4 €.), cortarlo, doblarlo a voluntad y con unas terrajas hacerle la rosca necesaria. Así de fácil. Después de probar las dos opciones he optado por la segunda
Alforjas: se trata de hacer el menor desembolso posible, y hacerlo uno mismo con sus medios, por eso hay que aprovechar lo que tenemos o ingeniar algo semejante a lo que queremos. Como cuento con el defecto de guardar todo por aquello del “nunca se sabe”, buscando entre los trastos encontré dos carteras de nylon que mis hijos tienen en desuso, olvidadas para siempre. Eché mano de la máquina de coser, que hasta entonces únicamente la había mirado de soslayo, puse sobre la mesa todo el valor necesario e hice caso omiso a los posibles escrúpulos machistas que rara vez suelen servir para algo. Me puse manos a la obra, rompí dos agujas de la máquina de coser, pero al final nos hicimos amigos…, la máquina y yo. El resultado lo podréis ver en las fotos; convertí dos carteras inservibles en dos prácticas alforjas a medida, con reflectantes por todas partes. ¡¡Me siento orgulloso!!. Ya tengo resuelto el alojamiento de los repuestos, las herramientas y la gasolina de reserva, una ubicación práctica y accesible. Sigamos…
Al principio pensé en quitar la cestita delantera y colocar una bolsa o mochila bajo el faro, pero recuerdo que poner peso en ese lugar te puede crear problemas de estabilidad con los movimientos del manillar, lo tengo que probar. En lugar de usar esa ubicación he pensado en poner una mochila en la parte trasera del faro, delante de las rodillas, estoy convencido de que el movimiento del manillar no le afectará tanto. Eso también lo probaré. En esa mochila irá la comida y la bebida, la documentación y las cosas de valor, cosas que llevar contigo si te alejas de la moto durante el viaje y queda fuera de tu alcance visual, más vale prevenir. Además se consigue distribuir mejor el peso cargando un poquito sobre la rueda delantera.
Por último, en la parte trasera del asiento y sobre el pequeño maletero irá una bolsa con ropa, que tampoco tendrá un peso excesivo, aunque será lo más voluminoso. De lo que no tengo duda es de que no hay que llevar nada encima, ni mochila cosas parecidas, cualquier peso por liviano que sea acrecentará la carga sobre las posaderas que con el paso de las horas se puede convertir e una molestia importante.
Hay que llevar repuestos, yo he pensado en muchos, también en herramientas, aunque tengo la corazonada de que no van a ser necesarios. Si llegado el caso se tienen que usar, para eso los he llevado, se usan.
El repostaje:
Pasemos a otra
cosa, la gasolina:
Beber y comer: tener agua a mano e ir bebiendo durante todo el viaje, es de suponer que calor hará mucho. Comer casi sobre la marcha, me reservaré la comida fuerte en el destino de cada día, para la cena, cuando el trabajo esté terminado.
Dormir: Ibis, Etap-Hotel, Formule1, camping… hay muchas posibilidades a buen precio. En verano conviene hacer las reservas con antelación. Yo dormiré en camping.
Ropa: hará calor durante el 90% del viaje. Es muy probable que llueva. Aunque a primera hora de la mañana hará fresquito. Teniendo en cuenta todo esto lo más práctico es llevar ropa ligera de verano, con un barbour (chaqueta y pantalón) en la maleta, que servirá tanto para el fresquito como para la lluvia. El resto de equipaje debe ser de ropa cómoda, unos pantalones largos, uno o dos chandals, dos pares de zapatillas, camisetas de manga corta, ropa interior y calcetines, guantes de verano, casco y, sobre todo, de manera inexcusable, un chaleco reflectante que nos quitaremos únicamente para ir a dormir, esta prenda es importantísima para ser visto por los otros usuarios de la carretera, un motivo fundamental de seguridad.
El itinerario y las etapas:
Circular en
Francia: tanto en Francia como en España con el Vespino no se puede circular por
autopistas y autovías, hay que buscar las carreteras nacionales y secundarias.
Sobre todo en Francia imagino que habrá muchas dificultades. Desde Andorra
arranca
Fotos: hacer muchas
fotos durante el camino, pero sin recrearse demasiado. Cualquier parada supone
un retraso importante. Trataré de colgarlas en la web si puedo acceder a un
ordenador en algún cibercafé. Se podrá seguir mi viaje día a día. Aunque pienso
disfrutar de cada kilómetro, a pesar del dolor de culo, espalda y demás, no
quiero ni pensar en lo que supondrá hacerme la foto con mi “Dulcinea”
particular, mi “bella durmiente”, a los pies de
Las etapas: me he
entretenido, disfrutado, viendo los recorridos que he considerado más
adecuados, intentando sacar el máximo provecho a cada jornada. Sobre el papel hay
que reconocer que resulta fácil trazar y calcular, lógicamente sin considerar
retrasos que siempre se producen. En la práctica seguro que hay algún cambio
sobre lo previsto, eso siempre ocurre, espero que no sea grande. Volviendo a la
aludida novela de la vuelta al mundo en Vespa recuerdo que los protagonistas
llegaron a acumular varios días de retraso que luego les supuso grandes
sacrificios poder recuperar. Salvando las distancias, en mi caso, como ya he
dicho, el reto a batir no es excesivamente importante, es más, estoy seguro que
si en lugar de hacer el viaje de ida en tres días y el de vuelta en otros
tantos me otorgara cinco en cada sentido, seguro que tendría menos dudas. He
pensado en ello, pero me parece fácil hacer 300 kms diarios, incluso en una
Vespino de más de 30 años, por eso los casi
El inicio del viaje tendrá lugar en mi pueblo (Vall de Almonacid), la madrugada del día 16 de Julio. Por ser el primer día y tener las ganas y las energías al máximo la partida no esperará a las primeras claridades de la mañana, será durante la noche oscura, de modo que al amanecer pueda encontrarme con 100 kms recorridos, o lo que es lo mismo, con tres horas de viaje. De manera que como en el mes de Julio amanece a las siete el momento exacto de poner en marcha la “máquina” debe establecerse en las cuatro de la madrugada.
Si todo sale según
lo previsto la primera parada para llenar el depósito de gasolina tendrá lugar
sobre las 8:30 en las proximidades del límite de la provincia de Castellón, a
punto de entrar en la de Tarragona. Cuatro zancadas alrededor de la moto y
nuevamente en marcha, a intentar aguantar dos horas más hasta la parada para
almorzar. Terminado el almuerzo estará superada la mitad del camino y serán las
11 de la mañana, el calor estará apretando fuerte y el cansancio y la
incomodidad viajarán conmigo. Siendo optimista creo que habré atravesado la
localidad de Flix y estaré a 100 kms de Artesa de Segre, listo para subir el
peldaño de los pre-Pirineos, eso supondrá una cuesta abajo psicológica,
únicamente quedarán 99 kms hasta Andorra
La segunda etapa
será toda una incógnita, igual que la tercera, hay muchas dudas por resolver.
Las dos rutas trazadas discurren mayoritariamente sobre
“El Objetivo”: ya
he comentado que todo resulta un placer, incluso los malos momentos (¿eso es
locura o masoquismo?: ni una, ni otro), el objetivo es llegar a París con mi
vieja Vespino en tres días y hacerme una foto ante la torre Eiffel, aunque
luego hay que volver. Si no consigo hacerlo en el tiempo previsto no tendré más
remedio que volverlo a intentar en otra ocasión. Me produce una sensación
mezcla de impaciencia y nerviosismo el pensar que voy a poder pasear durante
unas horas por las calles y avenidas de París con mi insignificante moto, a
pesar de que cuando me acerco a
Se pueden ver fotos es esta misma web de “Motos Clásicas de Valencia” (www.moclava.com), intentaré colgar más durante el viaje y, por supuesto, a la vuelta.
Si todo sale según lo previsto habrá varios motivos de satisfacción, en primer lugar el mío, me habré demostrado a mi mismo que esas cosas las puedo seguir haciendo. En segundo lugar, no menos importante, habré demostrado a mucha gente que con medios al alcance de todos se puede tener pequeñas aventuras de las que sentirse orgullo, y que las posibilidades de esas aventuras, retos o como cada cual le quiera llamar son infinitas.
Apoyo a una causa:
Por último, mi modesta contribución, mi grano de arena para conseguir que las diferentes administraciones den la consideración que corresponde a unos vehículos que son algo más que un valor material, que no son únicamente el capricho de alguien a quien gustan los trastos viejos, que son parte de nuestra historia reciente y que se debe apoyar su mantenimiento y restauración, su supervivencia. Muchos ayuntamientos ya son conscientes de ello y colaboran con exención en los impuestos que es lo que está en su mano, otros todavía niegan ese apoyo, aunque es cuestión de tiempo que esa situación cambie. Como ejemplo próximo tenemos a Valencia: los vehículos de más de 25 años de antigüedad gozan de un 25% de descuento en el impuesto municipal sobre vehículos de tracción mecánica, los que tienen más de 50 años están exentos de pago, gozan del 100%.
Espero que todo acontezca tal y como lo tengo planificado, si es así confío que en los próximos años podamos mejorar esa idea, no tan apretada de tiempo pero más agradable en su discurrir, con etapas más cortas y con objetivos que no sean llegar en el menor tiempo posible sino disfrutar del viaje de manera pausada. Por ejemplo: una vuelta a España para ciclomotores clásicos. O un viaje a París en grupo. En “Motocicletas Clásicas de Valencia” (MOCLAVA) ya llevamos algún tiempo pensando en esa idea, estoy seguro que se podrá llevar a cabo en breve, posiblemente en el verano de 2008 y para ello vendrá muy bien poder valorar lo que ocurra en el viaje que os acabo de presentar, al menos tendremos datos de primera mano.